Soldado Sylvia Plath

Massachusetts, 27 de octubre de 1932 – Londres, 11 de febrero de 1963

 

 

 

 

 

 

Declara que:

“El no ser perfecta, me hiere” , escribió Sylvia Plath en su Diario en 1957

 

Morir es un arte, como todo.

Yo lo hago excepcionalmente bien.

Tan bien, que parece un infierno.

Tan bien, que parece de veras.

Supongo que cabría hablar de vocación....

La mujer alcanza la perfección.

Su cuerpo

Muerto porta la sonrisa del deber cumplido.

La ilusión de una necesidad griega

fluye por los papiros de su toga.

Sus pies desnudos

parecen estar diciendo:

hemos llegado hasta aquí, es el fin.

Dos bebés muertos hechos ovillo, serpientes blancas.

Cada uno prendido a un pellejo,

de leche, ya vacío.

Ella los ha replegado

hacia su cuerpo como pétalos

de una rosa que se cierra cuando el jardín

se endurece y las fragancias sangran

desde las dulces y profundas gargantas de la flor nocturna.

La luna no se habrá de entristecer,

allá en su atalaya de hueso.

Tiene, de todo esto, la costumbre.

A rastras crujen sombras negras.