Dame más, mucho más, y más fuerte porque nos lo merecemos, dame todo lo que quieras darme. Envía todas tus inquietudes, fustígame con tus palabras. Dame con tu látigo más creativo.
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Obscenidades.
Por Shakespeare me ama.

Ella, hecha un ovillo en el suelo tiritaba, su mirada asustada y trémula decía lo que su voz no era capaz de articular: clemencia.


 


Pero él no estaba dispuesto a dejarla marchar, quería meter el rock que sonaba en el cuerpo de la doncella, así que, con paso firme y alta la cabeza, se acercó.


 


-         ¿Qué me vas a hacer?


-         Introducirle un palmo de ritmo a tu cadera.- él sonreía imaginando lo que en ese cuarto iba a suceder.


-         ¿Y si yo no quiero?- era una chica fuerte, se podía permitir el jugar.


-         Sé que quieres.


-         ¿Quién te lo ha dicho?


-         Tu mirada intentando desabrocharme la bragueta.


 


No podía disimular más la efervescencia de sus hormonas, así que comenzó a reír dejando ver, entre sus jugosos labios teñidos de carmín rojo, la hilera de blancos nácares que conformaba su dentadura; en sus ojos era tangible el crepitar del fuego interno que tanto la abrasaba.


 


Ambos se miraban como si de un duelo de vaqueros se tratase, ella –haciendo alarde de su prepotencia- ponía en sus labios el cigarrillo, dejando que se escapara algo de humo, para después echarlo con suma elegancia, sabía que eso le excitaba. Él recorría una y otra vez su cuerpo con la mirada, aquellos ojos grises, tan expresivos como mentirosos, los apetecibles labios, ese escote provocador, las insinuantes curvas… Les empezó a hervir la sangre, la señorita apagó su cigarro, se terminó la copa de vino, y se fue acercando a aquel manojo de testosterona que delante tenía.


 


Quería ser cruel, jugar con él, “que se joda” pensaba con maldad, así que le dio un cálido y apasionado beso mientras desabrochaba los botones de su camisa, lentamente comenzó a bajar por su cuerpo, sin parar de besarle, arañarle, morderle, y sacó de las entrañas del pantalón el origen de todo el fuego de su adversario. Lo miró con deseo, se relamió y pronto le hizo desaparecer en sus fauces. Dentro, fuera. Dentro, fuera. Dejaba a la lengua dar largos paseos, en movimientos rápidos y vitales recorría una y otra vez aquél manjar de dioses incestuosos. Él jadeaba de tanta excitación, sentía que de un momento a otro aquello explotaría, y no lo podía permitir.


 


La asió por la cintura con fuerza, y salvajemente la tendió en el suelo y la desnudó, relamió cada milímetro de su exuberante cuerpo, no podía parar, el frenesí podía con él, se acercó peligrosamente al pubis, pero se quiso hacer rogar, quería que ella pidiera a gritos que se lo lamiera, que la penetrara. La dama era ahora una prostituta, estaba fuera de sí, le agarró la cabeza y se la llevó a donde deseaba, él jugó con su lengua cuanto quiso, con sus dedos investigaba aquel túnel cuyo destino es el clímax, y tanto lo buscó que éste tuvo que hacer su aparición, se regodeaba, le encantaba que aquello se hubiera convertido en una piscina.


 


Ambos pensaron que ya eran suficientes preámbulos, sabían lo que querían, así que, ¿por qué esperar más? Él entró de una vez, fuerte, rápido, y con movimientos inverosímiles hizo que los gritos se escaparan de la bella amante, gritos que llegaban hasta el cielo y volvían a ellos en un eco, retumbaban las paredes y vibraba el suelo de tales feroces embestidas que se propinaban las caderas. Él no podía contenerse, aquello iba a inundar más aún la ya inundada piscina de ella, hasta que… Hasta que salió todo, junto con un lastimero y profundo gemido.


 


Se miraron entre ellos, aún ahogándose y jadeantes, y comenzaron a reír a carcajadas.


 


-         Sublime.


-         Increíble, eres un salvaje.


-         Tú me haces ser salvaje.


-         Calla y acércame el tabaco.


 


Se encendió un pitillo y le dio la calada más honda que pudo, “¡qué gusto!”, pensaba. Entonces él le puso la copa en la otra mano y le cogió el cigarro. Y abrazados, desnudos, tirados en el suelo, dejaron que sus mentes y sus agotados cuerpos, se sumieran en el más placentero sueño.


 


 


 




Los poetas a veces también somos punks. ;)

Si se quiere leer más: www.fotolog.com/shakespearemeama 


 


 


 


 


 


 


 


 


 

Amarillo
Por Félix Romeo


Fumabas y tocabas la batería, dejando el cigarrillo sólo sujeto por la comisura de los labios y con una clara sonrisa. Te gustaba tanto tocar la batería que un día decidiste que no la volverías a tocar y no volviste a tocarla nunca más.


Cesare Pavese estaba enamorado de una actriz que no estaba enamorada de Cesare Pavese. Cesare Pavese escribió en su diario el 25 de marzo de 1950, cinco meses antes de suicidarse, que "nadie se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, miseria, enfermedad, nada."


Todo empieza con una pregunta: ¿cómo no me di cuenta de que te ibas a suicidar? De esta pregunta sale otra pregunta: ¿por qué tu muerte me produjo un alivio tan grande? De esta pregunta sale otra pregunta:¿soy responsable de tu muerte? Y de esta pregunta sale un última pregunta:¿por qué desde hace años arrastro un terrible sensación de culpa por tu muerte?


 


Me escribiste el 2 de octubre de 1990:
"¿Quién fue el retrasado mental que dijo que hay que crecerse en la adversidad? Algún idiota hijoputa, seguro. Seguro. Nada abrasa tanto como para que me quede a ello para siempre, me digo. Todavía no sé qué quiere decir eso exactamente. Hoy, dos de octubre, al fin, todos los estudiantes tienen sentados sus culos en sus respectivas aulas. Tengo la sensación de que siempre es tarde para todo. Estoy escuchando a los barricada. Creo que iré a verlos. Pero vamos, como ya nos conocemos, basta que me lo haya planteado para tener la seguridad absoluta de que no iré al final. (...) Son las 17:05. Parece mentira como se trastoca todo. No tengo ni una puta obligación (ni siquiera ética), no tengo ningún quehacer, y si hago algo lo hago cuando me da la gana o, finalmente, no lo hago. Vamos, que le tiempo ya no es para mí algo concreto, sino un hecho meramente abstracto. Todo el mundo va de aquí para allá a cuestas con el reloj, mientras que yo voy de aquí para allá a cuestas con la-ausencia-de-tiempo. Ahora las 17:11. Y sin embargo tengo la sensación de que siempre es tarde para todo."


Firmin
Por Sam Savage


Allá en el mundo, fuera de mi abarrotada librería, era cada cual a lo suyo y sálvese quien pueda. Todo, en el exterior, estaba pensado para infligirnos un daño mortal, siempre. Nuestras posibilidades  de cumplir el primer año de vida eran prácticamente nulas. De hecho, bien podía declarársenos muertos, en aplicación de las estadísticas. No era que yo lo supiese seguro en aquel momento, pero lo intuía, con ese especie de espantoso presentimiento que a veces asalta a quienes van a bordo de un barco a punto de naufragar. Si hay algo para lo que resulte útil una formación literaria, es para dotarlo a uno de sentido de la catástrofe. No hay nada como una imaginación vívida para desvitalizarle a uno el valor. Leí el diario de Anna Frank, me convertí en Anna Frank. Los demás, en cambio, tenían sus momentos de gran terror, se escondían por los rincones, sudaban de miedo, pero tan pronto como pasaba el peligro ya era como si nunca hubiese existido, y seguían triscando por ahí tan contentos. Tan contentos hasta que alguien los aplastaba o los envenenaba o les rompía el cuello con una barra de hierro. Yo, por mi parte, he vivido más que todos ellos y, a cambio, he muerto mil muertes distintas. Me he movido por la existencia dejando en pos un rastro de miedo, como un caracol. Cuando muera de verdad, será un aburrimiento.


Eternity
Por William Blake


He who binds to himself a joy
Does the winged life destroy
But he who kisses the joy as it flies
Lives in eternity's sun rise

(Aquel que se apropia de un placer
Le destroza las alas a la vida
Pero aquel que besa el placer mientras vuela
Vive en eternos amaneceres)




el gran poder
Por anthony andri

hola  COMO  ESTAS QUIERO SABER TU  NONBRE MIERDA DIME  ME  VASA DESIR  O  NO  PARA Q SI  YO  ME  ENTERO  TU NOMBRE  TE SACO  LA  MIERDA  A  PUNTA  DE  PATADAS CARAJO  ME     oyes mierda chau 

Lógico
Por descalza


Le repitieron tantas veces -mil exactamente- que 3 + 3 son 6, que al llegar a la mil uno y preguntarle "¿Cuánto son 3 + 3?" contestó, titubeante, "... ¿8?" a lo que le respondieron "Pero ¿cómo que 8?? si te he repetido MIL VECES que 3 + 3 son 6?" ." No sé, no lo entiendo..." intentó justificarse. Tal vez el primer 3 se invirtiera de izquierda a derecha en su mente y se juntara con el otro para dar 8, parece una respuesta lógica... sólo que ahora teme, y teme de verdad, que con las sucesivas repeticiones el 8 amenace con caerse de puro hastío y 3 + 3 llegue a dar infinito...

Déjate hacer (extracto)
Por Lola Beccaria


El dedo cruza el umbral de la expuesta abertura. Primero tantea, buscando la superficie de contacto, luego acaricia, presiona, frota, relame. La humedad se adhiere a la piel del guante de látex formando hilos pegajosos que oscilan levemente, como muelles de espuma que tiemblan sin soltarse.


- Doctora, la llaman al teléfono.


- Ahora no puedo. ¿No ves que estoy en plena endodoncia?


      - Me ha dicho que es urgente.


- Perdone. Enseguida vuelvo. No se mueva, por favor.


- ¿Sí?


- …


- ¿Los papeles?


- …


- Hace un mes que te los envié, tal como me pediste.


- …


- Está bien. Cuando lleguen los nuevos, los firmo y te los mando por mensajero.


 


   Deja caer el auricular despacio mientras levanta la vista, que se pierde en la pared de enfrente, donde cuelgan en procesión diversos títulos y diplomas. La enfermera, de pie tras de ella, no se mueve. Todos los marcos parecen estar torcidos. Se acerca hasta tocarlos y los va nivelando con precisión y parsimonia,  mientras el cliente espera con la boca abierta sobre el sillón de operaciones. Cuando decide que están rectos, vuelve a la banqueta de la consulta. Allí, la situación se está desbordando.


     El paciente, que no puede hablar ni tragar, le suplica con la mirada una solución a su atranco de saliva en la boca. Para advertirla definitivamente, se atreve a agarrarle de la bata; pero ella le da un golpecito en el hombro, instando a la tranquilidad, y permite que el surco de babas siga su trayectoria hacia abajo. Una vez el líquido alcanza el babero de papel, éste se va empapando poco a poco.


  El rostro que la doctora tiene a la vista está cada vez más enrojecido. Los ojos se humedecen. El paciente llora y ella no quiere evitar su sufrimiento. Lo conoce de siempre. Es un hombre exigente, y la pone un poco nerviosa. Le recuerda a su marido. Cuando eran novios ella mascaba constantemente chicle sólo porque él  no soportaba el mal aliento en las mujeres. El sabor del colutorio, el olor de las pastas dentífricas, el tacto de la seda dental, habían anidado en su vida íntima tanto como obligadas le eran en su trabajo. Como resultado, hoy su salud dental es excelente. Aunque ya lo era entonces, cuando no se podía permitir el riesgo de una crítica tan hiriente.



(d.) 

.
Por descalza

Betty said she came to stay
said she had a word to say
about things today
and the frozen leaves
Árbol Genealógico
Por Elena Medel

Yo pertenezco a una raza de mujeres con el corazón
       biodegradable.


Cuando una de nosotras muere


exhiben su cadáver en los parques públicos, los niños se


       acercan para curiosear en su garganta de hojalata, se


       celebran festines con moscas y gusanos, me cae mal


       porque me hizo sonreír a mí, que soy tan triste.


A los treinta días exactos de su muerte el cuerpo de esta


       extraordinaria raza


se autodestruye, y a las puertas de vuestras casas llaman los


       restos del alma de las mujeres sobrenaturales,


chocan contra vuestras paredes, sus empastes y sus uñas


       agujerean vuestras ventanas


hasta que sangran nuestras aortas clavadas en la tierra, igual


       que las raíces.


Al morir nos abren el estómago, examinan con los dedos


       su interior, rebuscan entre las vísceras el mapa del


       tesoro,


sacan sus dedos negros de todos los poemas que se nos han


       quedado dentro con los años.


 


Un espectáculo.


 


Pertenezco a una raza desarrollada más allá de los púlpitos.


       Soy una de ellas porque mi corazón mancha al tomarlo


       entre las manos, porque coincide en tamaño con el


       hueco de un nicho;


fresco y dulce como el de un animal, chupad mi corazón


       para que, al morir, sepan que hemos estado juntos.


Soy una de ellas porque mi corazón será abono. Porque mi


       sangre, que es la suya, sube y baja por mi cadáver como


       por escaleras mecánicas;


porque el fundamento de mi carácter, al descomponerse, se


       incorpora a una especie salvaje


que ladra y que hiere y que te lleva a su terreno, que ignora


       las afrentas, que jamás se extinguirá.



(d.)

 


 

WQRE
Por Anónimo

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