Este disco cayó en mis manos años atrás. Entonces lo único que sabía yo de Leonard Cohen es que sus canciones eran obsesivamente versionadas en las iglesias de nuestra región (aunque mucho más roqueras y recrudecidas). Las Descalzas, los Salesianos, las Esclavas... son un buen ejemplo de algunas comunidades religiosas intérpretes del canadiense. Pero lo cierto es que, a pesar de que Cohen nunca aprobó tales planteamientos artísticos aplicados a sus temas, y que incluso llegó a querellarse en el juzgado nº 4 de Bonares (él solía pasar largas temporadas en esta localidad atraído por su buen vino y el arte local) contra los religiosos onubenses que desvirtuaban sus melosas composiciones, realmente, sin ellos, él jamás hubiera alcanzado la fama que alcanzó, el éxito y el reconocimiento. La conexión entre Cohen y el mundo religioso andaluz es, como veréis, muy estrecha, prácticamente indisoluble; algo a pesar de lo cual este disco me cautivó.

Songs From a Room (1969) bien merecería la pena tan sólo por conocer la historia de Nancy. Nadie podría acercarnos a ella tan bien como Leonard Cohen. Porque Nancy no es irreal, ella vivió, aunque parezca ya tan lejano ; y Cohen, en algún punto del viaje, compartió coche-cama con ella. Cuentan que hubo un momento en la intimidad del hogar en el que, como dijo Camus, su espíritu apostó por el suicidio .. Nada que objetar: Nancy era lo suficientemente inteligente como para no comprender los para qué .

«Desde entonces el Sr. Cohen - contaba el enterrador - siempre acude en los aniversarios, bien de la muerte, bien del nacimiento: deja sólo un clavel blanco. Un día escribió rayando en la hierba, justo al lado de la tumba de la chica: “ Te dijimos que eras bella, te dijimos que eras libre ”»

Desde una habitación el héroe Cohen quería cantarnos sus historias. Y así lo hizo antes de convertirse en oro . Con ellas nos atrae hacia un trozo de su mundo. Un mundo alegremente gris, cuidadosamente nostálgico, clavado de mil agujas que inoculan pérfida calidez. Descuiden de este pendenciero Cohen, que sedujo a la mismísima Yoko Ono, trovador desde el norte… Aléjense de él.

A medida que discurre el disco uno agarra el librillo para confirmar lo que no es cierto, “se ha de tratar de un recopilatorio”: Bird on a Wire , A B unch of Lonesome Heroes , The Partisan , Seem So Long Ago, Nancy; You Know Who I Am ... Pero no es así; llenas de una fuerza contenida se suceden bellísimas, cálidas e irrepetibles canciones que sólo Cohen, y sólo él entonces, podía componer.

A Bunch of Lonesome Heroes

A bunch of lonesome and very quarrelsome heroes
were smoking out along the open road;
the night was very dark and thick between them,
each man beneath his ordinary load.
"I'd like to tell my story,"
said one of them so young and bold,
"I'd like to tell my story,
before I turn into gold."

But no one really could hear him,
the night so dark and thick and green;
well I guess that these heroes must always live there
where you and I have only been.
Put out your cigarette, my love,
you've been alone too long;
and some of us are very hungry now
to hear what it is you've done that was so wrong.

I sing this for the crickets,
I sing this for the army,
I sing this for your children
and for all who do not need me.
"I'd like to tell my story,"
said one of them so bold,
"Oh yes, I'd like to tell my story
'cause you know I feel I'm turning into gold."